El Cristo Universal


 

 

 

 


El Cristo del Amor Divino

A todo instante
Nace Jesús
En el corazón de cada ser,
En el  lado derecho del pecho.
Él es la Luz,
La Conciencia Absoluta que aflora.
Él es la Verdadera vida,
La Fuerza Suprema
Que se refleja
En todos los seres del universo.

Él es el  Supremo Ser,
Que con su fuerza infinita
Viene a iluminar el mundo
En esta época
De inconsciencia espiritual,
Para que todos recobren
La conciencia de lo divino,
Para que todos puedan integrarse
En la vida del Cristo
De todos los tiempos,
En la Luz infinita
De la Verdad Suprema,
En la fuerza absoluta del Ser,
En la fuerza de todos los Maestros.


Él es el Cristo de los oprimidos,
De los que tienen hambre
Y sed de justicia,
De los que sufren persecusiones,
De los agotados
Por los ciclos de sufrimiento.
El Cristo de los mansos de corazón,
El Cristo de los sabios
Y de los ignorantes,
El Cristo de los inconcientes
Y de los inconscientes.
Él es el Cristo de la esperanza,
El Cristo de los simples,
De los justos,
De los compasivos,
De los puros de corazón.
El Cristo de los pacificadores,
El Cristo de la justicia divina.

Él es el Cristo de los niños,
De la felicidad perfecta,
Del amor divino, de los Maha Devas.
El Cristo que nace en el establo,
El Cristo de la humilde carpintería,
El Cristo de José y de María.


Él es el Cristo de las siembras
Y de las  cosechas,
El Cristo del Reino Supremo,
Del camino directo,
De la intuición pura.
El Cristo de la meditación iniciática,
De la devoción que enternece,
Del pan que nutre y sacia.

Él es el Cristo
De los que resplandecen
como el Sol,
El Cristo de los apóstoles,
De las bienaventuranzas.
El Cristo de los pescadores,
Del mar profundo,
El Cristo de las ovejas
Y de los pastores.

Él es el Cristo
De Juan Bautista,
De San Francisco.
El Cristo vivo de Simón Pedro,
El Cristo de la Comunidad Perfecta.
El Cristo Cósmico, de los Maha Yoguis,
El Cristo de la Luz, del Camino,
De la Verdad Suprema.



(del libro Maha Gita Purusham del Bem-Aventurado, de Sri Maha Krishna Swami)

 

El Cristo ha resurgido muchas veces, antes y después de su llegada como el Sublime Nazareno. Surgió a través de Ramakrishna, de Ramana, a través de todos los Maestros concientes de la Verdad Suprema. El Cristo no es un cuerpo, una raza. Cristo es la Luz, es como el Sol. Siempre está iluminando, sin preocuparse si hay personas buenas o malas, si en el mundo todo está bien o mal. El mundo no afecta a quien medita, a  quien  devociona. Sólo se afecta por las cosas externas aquél que está apegado a ellas. Aquél que no está apegado a las formas y a las apariencias, aun viviendo en el mundo y teniendo un cuerpo, no se afecta con las cosas mundanas. Tenemos un cuerpo, pero no somos ese cuerpo. Habitamos el cuerpo así como habitamos una casa. De la misma forma que la casa se desgasta por la acción del tiempo, también así sucede con el cuerpo. Lo que está mal es el mundo interior de las personas. Es  ese mundo que deberá ser concertado. El mundo externo no debe ser el problema, sino el mundo interno, para poder reconocer y seguir a aquél que viene en nombre de lo divino. Jesús dijo que nadie tendría paz en cuanto no dijese: "Bienaventurado aquél que viene en nombre de lo divino".   

Es necesario sentir las enseñanzas del Maestro Jesús y no simplemente aprenderlas. Sólo aprender, de nada sirve. Es preciso utilizar esas enseñanzas para librarse de todos los males, males que pensamos que vienen del demonio, cuando en realidad fueron los hombres que crearon todos sus problemas. Para librarse de ellos, los hombres deben entregarse a la práctica de la meditación y de la devoción, y vivir las sagradas enseñanzas en su esencia. Es por esa vivencia que aparecerá el sentir, y con ese sentir surge la plena conciencia de la Verdad Suprema.


QUIEM PRACTICA EL MAL ODIA LA LUZ.


Dijo el Maestro Jesús: "Soy la Luz del mundo, soy la paz suprema, soy la puerta abierta, por donde todos pueden entrar y conocer la Verdad, y esa Verdad los libertará. Esa Verdad se llama compasión y consolará el corazón de los hombres. Soy el Buen Pastor, soy el Camino, la Verdad y la Vida, soy el pan que nutre y sacía, soy el resurgimiento del amor universal".

En tanto el Maestro esté en la Tierra se debe andar con él, porque él es la Luz. Y cuando falta la Luz resulta difícil andar por el camino, podemos tropezar y caer. Cuando los hombres decidie­ron eliminar al Maestro Jesús cometieron un gran error, y eso trajo graves consecuencias hasta el fin del ciclo. Donde el Maestro se encuentra, hay luz. Caminen  en cuanto hay luz. Como dijo Jesús Cristo: "Nadie enciende una luz para es­conderla". Los Maestros encendieron la Luz y ella nunca será apa­gada porque es la Luz Suprema.  Los Maestros no la esconden, suben con la Luz a  la montaña más alta para que todos los hombres se beneficien con ella. El Ser Supremo es la Luz, y en  sus inme­diaciones la oscuridad, la inconsciencia, no sobreviven. Todos los seres son la Luz, la esencia divina que está en todo el universo. Son los hombres los que  viven contaminados por la ignoran­cia espiritual, negando la Verdad - Luz que en ellos habita. El deber espiritual del ser humano consiste en que él haga de su existencia en la Tierra una expresión pura y luminosa, de acuerdo con la esencia divina que él es. No existe en el universo, además de la luz, ningún elemento incontaminable. Todas las cosas aceptan la impureza, con excepción de la luz. Cuando alguien lava con agua pura algo impuro, esa agua se vuelve impura. El objeto impuro no puede neutralizarse, sino apenas transferir su impureza al otro. Sólo la luz es incontaminable y puede penetrar en todas las impurezas del mundo profano sin volverse impura. En Verdad, somos la Luz del mundo. Podemos ser puros en medio de los impuros, podemos purificar las impurezas sin contaminarnos por ellas. Es la más sublime y pura Fuerza del hombre iluminado. La pureza na­ce de la Verdad Única, reflejada en el corazón de todos los seres, en tanto que la impureza nace de la ilusión del ego profano.

El Sublime Maestro afirma que los hombres deben adquirir plena comprensión de todos los aspectos de la Verdad para que así puedan brillar en unidad con la Luz Suprema. El hombre purificado por la conciencia de la Verdad jamás se ofende por actos o palabras injustas de los otros, porque las ofensas no tocan a aquél que es Uno con la Verdad. Ningún hombre iluminado por la conciencia de la Verdad Suprema se enorgullece del pleno conocimiento sobre sí mismo, pero agrade­ce humildemente a la Fuerza que actúa en el universo entero, por ser conciente de esa Fuerza y Uno con ella.

La Luz Suprema se refleja en el corazón espiritual de to­dos los seres del universo. Aquellos que la conocen, renuncian al ego profano para ayudar a los que sufren la terrible enfermedad de inconsciencia espiritual. Por esa razón, deben dejar bri­llar la Luz que son, porque esa Luz es el Ser Supremo que bri­lla en el lado derecho del pecho. Pero sólo podrá brillar cuando la poderosa ilusión del ego profano sea apartada. Brillará a través de la transparencia del amor divino.

Que no sean en vano todas las enseñanzas que los Grandes Maestros sembraron en la Tierra para que los hombres puedan concientizarse de la Verdad Suprema. Ella es  la única segu­ridad que hay en la Tierra, pues aquello que hoy nace, mañana muere. Sólo existe seguridad en lo divino. 

(Extraído del libro “Ser” de Sri Maha Krishna Swami)